martes, 7 de febrero de 2012

Lamento inmenso lo que esta sucediendo entre mi hermana de camino y yo. No existe la posibilidad de un dialogo pues la gran muralla del idioma se ha levantado entre ambas.

Apenas siento la necesidad de decirle disculpa, no busquemos más pretextos que los que realmente existen, no busquemos culpas, ni culpables, no asumamos, apenas creo que es bueno entender que el dialogo día a día nos lleva a un dialogo más y más amplio y es allí dónde el silencio adquiere su gran valor.

Creo que ambas estamos teniendo rabietas de niños cuando no se le entienden y procuran hacerse entender. Creo que seria sano darnos el espacio vital y no deteriorar una amistad.

Dar ejemplos o tratar de buscarlos para hacerme entender, no ha servido de nada, por el contrario ha deteriorado más y más la amistad.

Ambas tenemos puntos de vistas diferentes, gustos diferentes, mientras ella se deleita en una buena conversación, yo me deleito en la soledad de mi hogar inventando que hacer, o incluso tomando mi bicicleta para salir sin destino alguno y fotografiar lo que me atrae la mirada, pero porque no puede ser junto con ella, porque yo a diferencia de ella amo la soledad, o mejor la libertad la individualidad.

Reconozco no ser un ser social, me aturden los espacios concurridos, y mas aún saber que debo de estar pendiente de alguien, por eso sabiendo que todos no comparten mis gustos personales, trato de no involucrar a nadie. Siento que ella tiene una personalidad fuerte y sin dar por ello le gusta ser la que toma las iniciativas eso es algo que no me gusta pues me siento manipulada.

Creo que no es nada que tenga que ver con la diferencia de culturas, es simple y evidente que no tenemos nada que conversar porque el canal comunicacional no existe por ahora.

Solo siento la necesidad de decir disculpa, pero en este instante las palabras sobran porque no poseo las palabras que deseo en el idioma que entiendas. Y si el silencio es algo que te hiere pues se que es así al igual que las ausencias, deja de pensar que tienen una razón diferente a la mayor de las verdades. No manejo tu idioma.

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Ellas mantienen pensamientos y sentimientos silenciados en cada letra y frase que quedaron plasmadas en esas cartas que jamás encontraron el instante preciso de ser enviadas,
a quien las quisimos hacer llegar, distancias que se acercaban y que quedaron inscritas en el añil de un papel sutilmente perfumado.
Cartas dulcemente esperadas,
Otras veces fueron la forma de concluir un cuento que se creyo perpetuo en el tiempo.
Muchas son las cartas que se guardan como tesoros secretos de un tiempo, un sentir, una suplica, un amor y desamor al mismo tiempo.
Quien no ha comenzado con una misma frase…..
Querido Amor.