lunes, 13 de junio de 2011

Espero que al recibir la presente te encuentres espléndidamente junto a los tuyos, yo aquí deleitándome de una hermosa primavera, cuidando y rediseñando mis jardines. Disfrutando de otros tantos cercanos. Admiro como las personas año tras año los rediseñan y se llenan de colores con cada florecimiento.
Aún no me aclimato a esta constante variación de meteorología, realmente el dicho popular de que en Holanda se disfruta de 4 estaciones en un mismo día pues es muy real.
Los días parecen no tener final y la noche muy corta, a lo contrario del invierno con largas horas de oscuridad y unas pocas de claridad, ya voy encontrando lógico ese deseo imperioso de disfrutar hasta el último rayo de sol por parte de los holandeses.
Este largo periodo de luz me lleva a largos espacios de reticencias en mis labores cotidianas, y me sitúa en un punto de reflexión.
Una vez alguien me aconsejo a escribir repetidamente aquellas situaciones que me incomodan o me hayan lastimado inmenso, o un sentimiento menos noble hacia una persona, de manera a poder sanar heridas que se mantienen pulsantes en el corazón, en la mente, De tanto escribir las palabras van disminuyendo y la magua va desapareciendo, hasta el día que no tienes nada más que decir. Es entonces cuando puedes interpretar que las heridas o sentimientos han desaparecido a pesar de haber dejado marcas imborrables. Suelo leer hermosas meditaciones y analizarlas, creo que me ayudan a entender el porque y el para que del sentido del vivir. Pero cuando trato de hacer mi propia interpretación llego a la conclusión del inmenso abanico de ideas existentes y que solo yo puedo trazar mi propio camino, mi forma de ser y estar ante cada situación. Cuando llevo a la practica ese principio del que mañana no existe y solo será real cuando se convierta en el hoy que puedo vivir. Que debo disfrutar de cada instante pues cada segundo que desaproveche será irremediablemente irrecuperable. Advierto que en este acople de ideas muy filosóficas voy perdiendo la verdadera razón, el verdadero porque, y la realidad del para que. Y es en el observar de la naturaleza que encuentro la mayor reflexión. Pues ellos no se detienen a leer, a pensar y a escribir. Apenas viven de la manera única y especial que su condición de ser vivo, con las características propias de su especie, y con las habilidades que la naturaleza le ha proporcionado.
La vida se traduce simple y llanamente en un ciclo vital, el simple hecho de buscar respuestas, evidentemente es desaprovechar nuevas oportunidades. Cuando miro las aves en sus vuelos observo gaviotas lejanas a su habitad natural, ellas migran tierra adentro cuando las condiciones junto al mar le son adversas, no detienen su vuelo, su búsqueda de alimento.
Bueno el resto de ideas, te las dejo a ti para que luego me las cuentes. Seguiré caminando dejando huellas, disfrutando cada instante que descubro, cada nueva experiencia, atesorando cada evento que se torna recuerdo.

Ellas mantienen pensamientos y sentimientos silenciados en cada letra y frase que quedaron plasmadas en esas cartas que jamás encontraron el instante preciso de ser enviadas,
a quien las quisimos hacer llegar, distancias que se acercaban y que quedaron inscritas en el añil de un papel sutilmente perfumado.
Cartas dulcemente esperadas,
Otras veces fueron la forma de concluir un cuento que se creyo perpetuo en el tiempo.
Muchas son las cartas que se guardan como tesoros secretos de un tiempo, un sentir, una suplica, un amor y desamor al mismo tiempo.
Quien no ha comenzado con una misma frase…..
Querido Amor.