lunes, 30 de noviembre de 2015

Querida amiga
Hace tiempo que el silencio es presencia entre nosotras, talvez estemos muy ocupadas en nuestras diarias tareas, o es que realmente la proximidad de las letras connota que necesitamos alguien que nos escuche y que no sea personaje en nuestra historia.
Hace algunos años intente rehacer mi vida, encontré alguien fantástico, alguien que tenia alguna aficiones como las mías, escribía, pintaba, le gustaba descubrir lo ya descubierto, pero siempre era una aventura nueva.
Compartía y disfrutaba cada instante mágico, desde un picnic bajo la sombra de pinedos, hasta el recorrer kilómetros en bicicleta, siempre que el tiempo estuviera dispuesto a ello.
Bailábamos a la luz de velas, encendía incienso y velas, disfrutamos cada instante, me sentía realizada intensamente. Hasta que el fantasma de los celos destruyo todo el encanto posible, termino por hacerme a un lado, en ese momento como sabes me encontraba en un País que comenzaba a integrarme.
Pero tuve que buscar casa para dónde ir, fue difícil ya que mi salario era pequeño para recurrir al alquiler, pero lo conseguí con intermediación de una amiga arrendar mi espacio.
A los pocos meses, volvió a mí pidiendo que retomáramos nuestra relación, según quería recomenzar pues estaba seguro de haber enterrado sus dudas, colocándole un epitafio de pasado.
Tuve miedo y realmente preferí mantener una relación cada quien en su espacio, pero seguíamos estando presentes en la vida de cada uno. Hasta que la muerte de mi Padre marco un ante y un después, había perdido dos seres de los cuales el inmenso vacío hasta la presente fecha no he podido menguar, no he podido rellenar esos espacios vacíos que se mantiene en mi vida.
La distancia de mis hijos, la zozobra constante y diaria de un País que lucha por sobrevivir, por una población que agota resistencia diaria para conseguir alimentos que desaparecen. Que viven el temor constante de una delincuencia para quien la vida es menos importante de lo que desean adquirir, no importa los medios apenas lo que logren.
Decidí recoger mis partencias y venir a radicarme en el País en el cual estoy actualmente, al poco tiempo apareció una vez más el hombre que logro atrapar mi atención y mis afectos, Me permití un nuevo comienzo, una nueva oportunidad.
Si de algo nadie me puede acusar es de haber sido desleal a mis principios, a mi misma y con quienes estuvieron a mi lado. Creo que ese es el mayor legado que herede de mis padres.
Leí una vez el cuento del papel arrugado, que jamás podremos eliminar las quiebras hechas, por más que intentemos, siempre existirán líneas frágiles, que debilitan su resistencia, creo que de esta vez los miedos habitaban en los dos. Por más silentes que ellos se mantuvieran, estaban presentes. Ya no hubo más noches de encanto y de locura, días de láser, nunca más existió la magia idílica del príncipe y la princesa, de los cuentos de hadas y de pasión.
La cotidianidad, el aburrimiento penetro un día a hurtadillas y se instaló, volvimos a él ver la tele y yo delante del ordenador.  Yo a ir a dormir primero y el a ver hasta la última película que su resistencia le permitía, el silencio se instaló.
Puedo decir que ninguno hizo nada por contrariar esta situación, desde mi perspectiva yo veía que los días pasaban y el no intentaba buscar trabajo, yo monte un negocio que termino siendo engullido por la falta de experiencia. Sin salario, estábamos viviendo de los recursos que herede de mi Padre.
Decidí cerrar el capítulo de empresaria y comencé a buscar trabajo, mientras yo lo buscaba en el País donde residía, él intentaba recurrir al País de donde vino, creo que sin darnos cuenta nuestros horizonte de distanciaban.
Cuando se tiene más de 50 años que difícil es que miren tu currículo y te empleen, Pero gracias a mi idioma Materno conseguí empleo, durante todo ese tiempo trabaje el doble del tiempo, para poder mantener los gastos de casa, mientras el hombro que debería apoyarme, apenas seguía su búsqueda y su rutina.
La vida da innumerables vueltas, durante este tiempo le dije que se fuera, pues su pasividad hacia que perdiera la cordura, el decidió aventurarse una vez más en el foráneo País, pero su búsqueda fue infructífera.
No paso mucho tiempo que regresó y volvimos aceptando cada uno sus temores, sus miedos, de verdad que lo intentamos, hasta creí que había logrado la homogeneidad total, a pesar de que existían algunos puntos que quedaban a la deriva y que desde su regreso habían mudado.  Siempre inferí que su medicación influyera, pero el sentirme arropada, sentirme junto a alguien que en la noche estuviera presente, la compañía, el llegar a casa y encontrar la luz encendida era el alibi por el cual todo lo demás no importaba. MIEDO A LA SOLEDAD al espacio solitario.
Creí que durante todo este tiempo habíamos logrado el punto de equilibrio entre nuestras diferencias. Lejos de pensar que él aún se sentía inseguro en esta relación, hasta que lo comprendo. Es muy difícil para un hombre que sea la mujer quien ocupa su posición en el hogar. Pero los tiempos feudales hace mucho que claudicaron. Y las cartas estaban sobre la mesa, era una situación que en algún momento podía mudar.
Y mudo, surgió el tan anhelado empleo, mismo que estuviéramos lejos, conversábamos a diario, lo vi feliz pues  podía ser independiente, podía comprar la ropa que durante años no pudo. Fui a su encuentro en mis vacaciones, fue hermoso creo que por fin podíamos comenzar a escribir nuestro camino.
Llego el momento anhelado del retorno por algún tiempo para pasar las Navidades juntos. Pero …. No llego a la semana que todo rodo por el suelo. Algo en sus planos cuando regresara al País donde seguiría trabajando no fue el deseado. Hace algún tiempo había regalado algo que no crei significara tanto para él, pues desde que lo tengo jamás lo había usado. Su búsqueda infructuosa hizo con que me preguntará por ello, y le explique que lo había dado.
Fue la gota que lleno su sensatez, y aquella inseguridad silenciada, salió a relucir, decidió hacer su maleta para irse, Por más que le explique, que le argumente, cada frase mía era una estaca que se clavada en mi propia defensa.  Su más valioso argumento era que a mi lado no tenía futuro, que el día que yo no estuviese todo lo que yo tenía seria de mis hijos, probablemente desalojado de la casa pues no le pertenecía. Miles de verdades sentidas en su interior, silenciadas, y que basto un descuido mío al dar algo que aunque jamás uso, no estaba olvidado.
Hoy caminamos distanciados, viviendo nuevamente una perdida, pero segura que no puedo contrarias esta situación, ya que no podre jamás borrar sus fantasmas, y darle la seguridad que él precisa. Sus miedos habitan el mayor enclave de su alma. Y nada de lo que  pueda hacer será lo suficientemente fuerte que destruya las raíces que fueron tomando su espacio en el transcurso de su vida.

Upsss querida amiga ya son las 4 de la mañana y aún sigo tecleando esta, pues espero que tus sueños rosa sigan alcanzando las estrellas. Un inmenso abrazo.

Ellas mantienen pensamientos y sentimientos silenciados en cada letra y frase que quedaron plasmadas en esas cartas que jamás encontraron el instante preciso de ser enviadas,
a quien las quisimos hacer llegar, distancias que se acercaban y que quedaron inscritas en el añil de un papel sutilmente perfumado.
Cartas dulcemente esperadas,
Otras veces fueron la forma de concluir un cuento que se creyo perpetuo en el tiempo.
Muchas son las cartas que se guardan como tesoros secretos de un tiempo, un sentir, una suplica, un amor y desamor al mismo tiempo.
Quien no ha comenzado con una misma frase…..
Querido Amor.