lunes, 5 de octubre de 2009

Hace tiempo que no recibo carta tuya, creo que las obligaciones cotidianas, marcan muchas veces las pautas de nuestras opciones.

En instantes como hoy, ante esta entrada del otoño, es como si la naturaleza que me envuelve y la mía propia comienza una introspección progresiva.
Querida amiga, cuando tomamos una maleta repleta de ilusiones y llena de metas que alcanzar, muchas veces ante eventos, nos cuestionamos si vale la pena esta búsqueda incesante por vivir el compaginar de días, uno a uno.
Mientras alimentaba sueños cuando niña, era como que más fácil, talvez porque poseemos a toque de mano, los brazos fuertes de los padres, que sin duda alguna dejan sus sueños detenidos ante las necesidades de sus hijos.
Realmente me esta costando inmenso esta adaptación, pues parto desde la soledad por no poder conversar con nadie de mi entorno y dificultárseme la comunicación a la hora de pedir algo. Mismo leyendo las instrucciones de lo que usualmente solemos comprar en los supermercados, creo que debería haber comprado un diccionario digital de los que hay ahí.
El país es hermoso realmente, por doquier encuentras un parque boscoso cuyo único requerimiento es cerrar la puerta luego de entrar, eso motivado porque en ellos existe una vasta gama de especies en libertad absoluta, y es admirable ver el equilibrio natural que se siente y presiente en esos parajes. Hermosos espacios en donde siempre veras familias compartiendo un banco o una mesa, pues hasta eso puedes encontrar en esos lugares.
Ayer fue emocionante, fui a ver las vacas salvaje bien de cerquita, claro ellas no hace nada desde que no te acerques como lo indican los letreros a menos de 25 mts.
Bueno que mas contarte. Aquí empeñada en este caminar, en este forjar de vida, en este ahínco por convertir sueños en realidades palpables, algunas palabras que se aprenden, aunque luego no sepa su significado, pero “Ik hou van jou” ya sé su significado.

Ellas mantienen pensamientos y sentimientos silenciados en cada letra y frase que quedaron plasmadas en esas cartas que jamás encontraron el instante preciso de ser enviadas,
a quien las quisimos hacer llegar, distancias que se acercaban y que quedaron inscritas en el añil de un papel sutilmente perfumado.
Cartas dulcemente esperadas,
Otras veces fueron la forma de concluir un cuento que se creyo perpetuo en el tiempo.
Muchas son las cartas que se guardan como tesoros secretos de un tiempo, un sentir, una suplica, un amor y desamor al mismo tiempo.
Quien no ha comenzado con una misma frase…..
Querido Amor.